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Profesores del Departamento de Educación publican artículo en Revista Educação e Pesquisa de Brasil

 

David Herrera Daniel Ríos

De izquierda a derecha: David Herrera y Daniel Ríos 

Por Camila Vásquez

El académico y director del Magíster en Educación del Departamento de Educación, Daniel Ríos, junto al profesor de nuestra unidad, David Herrera, publicaron el artículo “Los desafíos de la evaluación por competencias en el ámbito educativo” en la Revista Educação e Pesquisa de la Facultad de Educación de la Universidad de São Paulo.

La publicación tiene por objetivo principal ser un aporte a las discusiones y reflexiones sobre la materia, planteando su relación con los perfiles curriculares que se orientan a los nuevos contextos laborales.

A su vez, sostiene la necesidad de establecer lineamientos, diseños, implementaciones y desarrollos instrumentales para determinar los impactos de los aprendizajes por competencias como una forma de evidenciar la apropiación de saberes integrales complejos.

Los autores asumen el desafío que tiene la práctica evaluativa por competencias al incorporar a los principales actores del proceso de enseñanza y aprendizaje, a objeto de realizar una evaluación más participativa y democrática.

Educação e Pesquisa está indexada por Bibliografía Brasileira de Educação y Sumários de Periódicos em Educação y tiene como misión publicar artículos inéditos en el área de educación, en especial resultados de investigaciones de carácter teórico o empírico y revisiones de la literatura de investigación educacional. La revista está indizada en Scopus y SciELO, entre otras. 

Educación, currículum, evaluación y competencias

En los últimos veinte años se ha experimentado un proceso de discusión sobre el rol de las instituciones educativas para enfrentar los desafíos del siglo XXI, específicamente en cómo reorientar las prácticas pedagógicas, las didácticas, los sistemas evaluativos y la articulación curricular para que los estudiantes puedan desenvolverse positivamente en la sociedad. La respuesta proveniente de la Comunidad Europea de Educación, de la OCDE y de la Unesco es la implementación de sistemas educacionales por competencias.

Si bien este cambio se ha fortalecido desde lo curricular y pedagógico en las instituciones de educación superior, también manifiesta importantes desafíos para los ámbitos escolares.

Pese a ello, el desarrollo de las discusiones sobre los perfiles curriculares por competencias se ha centrado en la esfera de la educación superior, principalmente la implementación de diseños curriculares integrados a los respectivos perfiles de egreso de las carreras.

Sin embargo, no han profundizado sobre las relaciones entre la educación escolar y superior en la formación continua de los estudiantes referidos a los procesos de innovaciones educativas centradas en la construcción de competencias para la vida, ni ha sido acompañado por el desarrollo de diseños y procesos evaluativos que evidencien los impactos de las competencias en la formación de los estudiantes.

En este sentido, la evaluación ha quedado marginada parcialmente de los procesos de innovación curricular y en las discusiones teórico-educativas sobre su rol para el perfeccionamiento de las competencias.

Es por esta razón que los autores realizan una breve descripción y análisis teórico-conceptual en el artículo, referido a las competencias en el mundo educativo, profundizando sobre la evaluación por competencias como una nueva práctica evaluativa y destacando los criterios integrales y formativos de estas prácticas.

La competencia como la integración de saberes complejos

Para los investigadores las competencias deben ser visualizadas como un saber combinado e integrado desde los conocimientos, procedimientos y actitudes que son solo definibles en la acción y en la experiencia para lograr su desarrollo y práctica.

Por lo tanto, no es posible transmitir esos saberes desde la relación docente y estudiante, más bien, es la interacción entre docente-estudiante que construye el aprendizaje a partir de la ejecución de las actividades y condiciones educativas que obligan a movilizar los recursos del sujeto para enfrentar una situación dada.

La perspectiva que plantean los autores sobre las competencias es que son un ensamblaje con una dinámica de carácter interaccional entre los agentes educativos, a partir de un proceso que signifique diferenciar el ser competente (dominio de la acción) con tener competencias (relacionado con los recursos). En definitiva, no es suficiente poseer los recursos –saberes- también es necesario tener claro cuándo y cómo utilizar y transferir esos saberes considerando los contextos particulares en los cuales se desenvuelve el sujeto.

Una nueva práctica evaluativa

Ya que las competencias emergieron como una respuesta capaz de enfrentar las relaciones entre lo académico, los aprendizajes y los desafíos laborales de los sujetos, la duda es cómo transformar estos nuevos contextos en rediseños o formulaciones innovadoras en las prácticas evaluativas que trabajen con las competencias como un objeto evaluativo.

Razón por la cual, el artículo plantea la conversión inserta a la evaluación en tensiones/desafíos permanentes para abordar estas nuevas prácticas en dos niveles.

Dicho planteamiento, justifica que la evaluación debe contribuir al autoaprendizaje y la autorregulación de los estudiantes, con la finalidad de que sean más conscientes de sus propias prácticas y aprendizajes.

El sentido de la premisa, se orienta a que los instrumentos sean diseños no solo para el desarrollo de una tarea específica, sino que también para involucrar niveles de pensamiento y desafíos que incluyan situaciones o contextos similares al de la realidad.

En síntesis, la evaluación por competencias es un constructo global que se debe diseñar y estructurar para fortalecer el proceso evaluativo. Además, se deben establecer criterios para poder visualizar y evidenciar los logros obtenidos por los estudiantes, docentes e inclusive, por la misma unidad educativa.

Las competencias ofrecen la oportunidad de reformular los lineamientos evaluativos para romper con las tradicionales nociones de la asignatura, el contenido mínimo y sobre todo, los resultados preestablecidos sin ninguna capacidad de expresar la transversalidad de los aprendizajes y la evaluación.

Mejorar aprendizajes y prácticas pedagógicas

La evaluación por competencias también pone su atención en los procesos educativos desarrollados por los estudiantes, pero no descuida el rol de los docentes como el agente evaluador guía de estos procesos.

Es por ello que se convierte en una necesidad esencial de las nuevas prácticas evaluativas que los docentes permitan a los estudiantes participar en el desarrollo de sus propios juicios valorativos, como por ejemplo mediante la coevaluación y la autoevaluación. De esta manera, la evaluación puede ser vista como un elemento del desarrollo de la práctica pedagógica y docencia.

La evaluación por competencias en el ámbito educativo propone una transformación no sólo en el área misma de la evaluación, sino en todo lo que atañe al proceso de enseñanza y aprendizaje. Es por ello que la enseñanza debe dejar de centrarse en la clase magistral y en pruebas de lápiz y papel, porque lo importante del enfoque en cuestión es que el estudiante sea un sujeto práctico y promotor de sus propios aprendizajes.

Articulación entre lo académico y lo laboral

Dadas las complejidades de la evaluación por competencias, no existe ningún modelo, enfoque, teoría o agente evaluador que pueda concentrar la totalidad de las acciones y procedimientos para evidenciar sus procesos y logros de aprendizaje.

Es por esto que el ámbito educativo debe potenciar las articulaciones entre lo académico y laboral como una arista más, pero no debe, sin duda alguna, focalizarse solo en este tipo de vinculaciones. La oportunidad está en una evaluación para el desarrollo de las competencias de manera integral.

Por tanto, es necesario reforzar la triangulación de los agentes evaluadores. La mejora continua es el norte y por ello, potenciar espacios de discusión real y diseñar actividades contextualizadas ayuda a este camino educativo.

Para ambos autores, se debe visualizar el enfoque evaluativo por competencias en su sentido formativo y como una oportunidad de desarrollo de aprendizajes que refuerzan y consolidan los procesos de autoaprendizaje y autorregulación, aspecto que pone en relieve la necesidad de modificar las prácticas y las culturas evaluativas institucionales para implementar diseños y prácticas orientadas hacia este fin en términos formativos, para asegurar aprendizajes, y no meramente instrumentales.