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Organización comunitaria y conocimiento ancestral: La comunidad mapuche resiste a la pandemia

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  • Dra. Elisa Loncon, académica del Departamento de Educación, reflexiona sobre cómo la sabiduría colectiva, prácticas y valores son fundamentales para confrontar la crisis. Asimismo, explica cómo en el contexto que se vive en el país, el gobierno ha endurecido la represión en la región de la Araucanía, vulnerando los derechos de los indígenas.

Por Camila Vásquez

En el artículo “El coronavirus es un vñfitun en lengua mapuche” se planteó que la comunidad o mapuche lof es “la primera línea” para enfrentar la pandemia, partiendo de la base que la crisis es sistémica y no solo sanitaria, con manifestaciones económicas, migratorias, climáticas y alimentarias, manteniendo en esta misma línea a la ciencia del conocimiento.

Para la investigadora mapuche, la afirmación “La comunidad tiene sabiduría colectiva,prácticas y valores para resistir la situación”, toma cada vez más fuerza, sobre todo cuando “nos encontramos con un gobierno altamente represivo, que además impone una política monocultural (XEMOLETUAIÑ, 2020) homogénea y no tiene propuestas ni interés (aun no lo ha demostrado) de abordar la pandemia en los pueblos indígenas; entonces son las comunidades, sus organizaciones y las familias quienes están accionando para proteger a los suyos”, dijo.

 El Estado vulnera derechos indígenas

Desde la perspectiva de la académica, la ausencia de política para los pueblos vulnera diversos instrumentos de derechos indígenas vigentes, entre ellos la Ley 19.253 o Ley Indígena y el Convenio 169 de la OIT.

“En estos días, el gobierno está faltando a la norma 280 sobre estándares de Información en la Salud, aprobada por el decreto 643 del 2016. Así como también, a la Ley sobrederechos y deberes de las personas en atención de salud”, explica Elisa Loncon.

La Ley 20.584 en su artículo séptimo describe expresamente cómo el Estado debe atender con especial atención la situación de los pueblos indígenas, especificando: “En aquellos territorios con alta concentración de población indígena, los prestadores institucionales públicos deberán asegurar el derecho de las personas pertenecientes a los pueblos originarios a recibir una atención de salud con pertinencia cultural, lo cual se expresará en la aplicación de un modelo de salud intercultural validado ante las comunidades indígenas, el cual deberá contener, a lo menos, el reconocimiento, protección y fortalecimiento de los conocimientos y las prácticas de los sistemas de sanación de los pueblos originarios; la existencia de facilitadores interculturales y señalización en idioma español y del pueblo originario que corresponda al territorio, y el derecho a recibir asistencia religiosa propia de su cultura”.

Sin embargo, el Gobierno no lo ha hecho y el COVID -19 ya entró en las comunidades, donde el incumplimiento de la normativa antes indicada es una de las causas. “Aún no existen datos desagregados sobre la población indígena afectada, solo se cuenta con información fragmentada entregada por la prensa”, aseguró Loncon.

Según sus datos y a nivel de la población general, hasta el día 17 de mayo, las regiones del Sur con más presencia mapuche como son el Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, las cuatro suman cuatro mil 638 casos totales acumulados o contagiados con COVID-19, de los cuales han fallecido 450 personas, siendo la Araucanía la segunda región con más muerte después de la Región Metropolitana, alcanzando un porcentaje de 3,67 por ciento (www.minsal.cl), sin duda, entre las víctimas hay gente mapuche, solo que ello no se informa.

Por otro lado, el 16 de mayo la prensa local informó de un preocupante caso en Lonquimay que suma 29 personas contagiadas con el virus, todos miembros de comunidades mapuche pewenche, en los que tres de ellos son de la comunidad de Quinquen.

Asimismo, en la comuna de Lumaco se presentaron seis casos, de los cuales, ya están recuperadas según la Municipalidad; no obstante, en la zona se sabe de la muerte de una persona infectada y que al parecer no apareció en los reportes oficiales.

También la prensa informó de una persona mapuche pewenche del Alto Biobío fallecida en el Hospital de Temuco y cuyo entierro se habría realizado en su comunidad de origen Cauñicu, hace ya más diez días; había preocupación por posibles contagios, sin embargo, al parecer no los hay hasta la fecha.

A los antecedentes anteriormente expuestos, la profesora se refirió específicamente a las personas que son más vulnerables frente al virus del Covid-19, apuntando a aquellos con enfermedades crónicas, entre ellos, a los que sufren diabetes, hipertensión, asma y otros.

“La diabetes se ha vuelto común en las comunidades indígenas, pero también es un mal que afecta aproximadamente a 415 millones de personas en el mundo (2015). Según la OMS es una de las diez enfermedades que más mortalidad ha causado en las últimas décadas, y que es resultado del consumo de alimentos industrializados, productos que han perdido propiedades alimenticias, entre ellos, proteínas y vitaminas. En el pueblo mapuche la diabetes mellitus tiene en riegos a muchos hermanos que, de no cuidarse, el Covid 19 se adueñará de sus vidas”, afirmó.

Violencia estructural y colonialismo

Para la académica de la Usach, la vulnerabilidad social y política se ha hecho visible en el pueblo mapuche con más fuerza durante el confinamiento, ya que el gobierno y sus instituciones se han aprovechado de las circunstancias y del momento para fortalecer sus poderes, ejerciendo represión desmedida y pisoteando a los más débiles.

Para ejemplificar sus dichos, la profesora hace alusión al caso de Temuco con las hortaliceras mapuche, quienes, vendiendo en las calles de la ciudad, fueron reprimidas, sus productos destruidos por carabineros y tres de ellas detenidas. Sumado a esto, las caseras que compraron sus productos fueron multadas, tal como informaba radio Cooperativa a través de su portal el pasado seis de mayo.

“Lo cierto es que detrás de cada hortalicera hay niños que alimentar, ellas no tienen más ingreso que el que reciben de sus ventas y sus productos son orgánicos, los más sanos, lleno de sabores, colores, vitaminas para fortalecer la salud en la pandemia”, dijo.

Otro caso se dio en Collipulli, contra la Comunidad Autónoma We newen, región de la Araucanía, la que sufrió un ataque por parte de la Fuerzas Especiales de Carabineros, dejando a 15 personas heridas por disparos de balines y lacrimógenas, entre ellos a un niño con discapacidad. “Ya vamos por el quinto día y no podemos ni dormir. Nuestros niños tienen que dormir debajo de los árboles por el tema de los gases pimienta”, esta declaración fue extraída del relato de una familia del sector en el medio online Radio Universidad de Chile el pasado 15 de mayo y destacada por la profesora Loncon.

Desde su análisis, hechos como estos dan cuenta de la violencia estructural y el colonialismo interno del Estado contra los mapuche. “En las cárceles del sur hay hermanos mapuche presos políticos en huelga de hambre, algunos como el machi Celestino Córdova, presentan muy mal estado de salud. Los presos políticos con esta medida señalan: ‘exhortamos al poder judicial chileno a considerar las razones humanitarias a raiz de la pandemia del Covid 19 y cambiar las medidas cautelares de los imputados mapuche en el contexto del conflicto territorial, tal como lo hizo con el asesino de Camilo Catrillanca y los oficiales que diseñaron el montaje de la Operación Huracan” (Comunicado Lavkenmapu, 17 de mayo de 2020) ´, dijo.

Asimismo, denunció la situación de abandono de los pueblos indígenas que se extiende en el Continente, como lo denuncia FILAC (Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe), quien el 8 de mayo reportó que en la Amazonia hubo 180 muertos en el lado peruano, 30 del lado colombiano y 1.235 muertos en la zona de la Amazonía brasileña; FILAC denunció ‘serio peligro de desaparición’ a partir de esta crisis sanitaria en estos territorios.

“Caso similar ocurre en México, según Adelfo Regino, Director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), quien detalló que Quintana Roo es el estado con más contagios y que suma 14 muertes, le sigue Tabasco con tres muertes y 11 casos positivo, según informó xeva.com el 8 de mayo”, aseguró.

La reflexión entre miembros de comunidades indígenas

El contexto macro de la pandemia ha sido analizado por diversos miembros de las comunidades indígenas a través de foros y redes sociales, discusiones de los que la académica Loncon ha participado activamente.

“La crisis deriva del sistema capitalista que ha empobrecido a los indígenas, mediante la extracción de los recursos de naturaleza, la explotación de los bosques o la instalación del monocultivo que ha dejado a los pueblos sin agua, sin tierra, sin montañas, o los territorios envenenados por efecto de las mineras y vertederos. Como consecuencia de ello, hoy hay gente indígena empobrecida, hacinada, viviendo en barrios marginales de las ciudades; en muchos territorios se ha perdido la soberanía alimentaría, la gente no tiene acceso a la atención médica; todo ello expone la vida de los pueblos al virus y demás enfermedades incluyendo el cáncer”, aseguró.

Y agregó: “La pandemia del coronavirus es una más de las grandes pandemias instaladas en los territorios indígenas y que es la “avaricia de los colonos” que saquean la naturaleza, han oprimido a los pueblos y a la madre tierra, vulnerando los derechos colectivos, las lenguas, culturas y los derechos de la naturaleza”.

Frente a esta realidad, la profesora Elisa, reflexiona sobre la pregunta ¿Qué les queda a los pueblos?, y la respuesta es clave para continuar: Su experiencia de vida y aprendizajes frente a las crisis, su memoria, filosofía y espiritualidad, sus valores comunitarios.

“Todo ello constituye una gran fuente de energía y de vida que les ha permitido superar momentos complejos en la historia. Nuestros ancestros han estado aquí en los territorios amenazados por millones o cientos de años y han dejado esta fuente inagotable que se puede también multiplicar en prácticas”, dijo.

En este contexto, la académica, indicó que el 15 de mayo pasado, la prensa local informó que un grupo de hortaliceras de Makewe se hicieron presentes en diferentes poblaciones y tomas de terreno en Temuco (Radio Kvrrvf Facebook) para aportar con sus verduras a las familias más necesitadas y explicó: “Eso se llama keyuwvn ‘ayuda al otro’; como ésta también existen otras prácticas de entrega al otro, el poyewun ‘compartir lo que se tiene con el otro’, el xafkintu ‘intercambio’, prácticas solidarias que dan sentido a la comunidad”

“Las prácticas culturales tradicionales cobran valor en la crisis, porque están llenas de humanidad y espiritualidad con nuestro origen y vínculo con la tierra. Es importante estar atentos al pewma ‘sueño’, a lo que nos dice el mundo espiritual, aquel que no se ve, pero se percibe y se rebela en el sueño; ello es necesario para la vida espiritual, incluso para proteger la salud mental y física”, contó.

Para la lingüista, los espacios de conversación son necesarios, ya sean familiares o virtuales, ya que forman parte de la escuela propia que se puede seguir haciendo: “Recuperar las historias comunitarias, escribirlas, difundirla para los demás fortalecerá la memoria colectiva; el deseo es que el encierro no nos consuma y se siga construyendo el kimvn ‘sabiduría’. Tal vez no sea bueno consumir la pandemia televisada porque responde a la agenda del control del gobierno que en nada refleja nuestro lucha y sueños”, dijo.

Y complementó: “El llamado urgente también es practicar con más fuerza el sistema de alimentación natural, el que se cultiva en la tierra, sin transgénico, colorantes ni preservantes y hacer uso de nuestra medicina ancestral”.

Para la académica, ya es hora de superar la alimentación chatarra que venden las cadenas de comida rápida, porque detrás de muchos alimentos industriales se encuentra la empresa Monsanto, la que ha sustituido los alimentos naturales por químicos y que son peligrosos para la salud, provocan cáncer, alzhéimer, osteoporosis por desmineralización del cuerpo y otras enfermedades.

“Entre esto se encuentra el pan blanco que venden las multinacionales que usan la harina blanqueada por dióxido de cloro, las bebidas endulzadas que usan el aspartamo, químico también reconocido bajo la nomenclatura E-951, presente en las bebidas light (Coca-Cola Cero) en algunos lácteos, comida preparada, chocolate, chicles, dulces, helados o incluso productos farmacéuticos el químico produce en el cuerpo un ácido cancerígeno”, precisó.

Razón por la cual insiste en que “Hoy más que nunca el quehacer está en el micro espacio del hogar y en la micro política de la comunidad y la organización social, asumiendo que somos nosotros quienes combatimos la crisis, porque el gobierno más bien la ha profundizado”, indicó.

Asimismo, precisó en que la ciencia indica que debemos protegernos frente al Covid-19, que es importante el aislamiento, mantener distancia, protegerse con mascarillas, porque no somos ni estamos inmunes ante la enfermedad.

“También los pueblos indígenas estamos en condiciones de incidir no sólo en nuestras comunidades, en el mundo no indígena que comparte el análisis de la crisis generalizada. Los conocimientos, la filosofía de los pueblos, sus valores comunitarios permiten ver un horizonte del Buen vivir o Kvme mogen, que la avaricia del colono no podrá otorgar jamás”, aseguró.

Invocar el Convenio sobre Pueblos Indígenas

El pasado lunes 11 de mayo, en el medio biobio.cl se daba a conocer que algunos dirigentes mapuches y la Municipalidad de Saavedra invocaban el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas, para así aumentar las medidas ante la pandemia de la Covid-19, tras confirmar que en La Araucanía se registrara un nuevo fallecimiento a causa del virus, llegando a un total de 38 víctimas.

Frente a ello, la profesora Loncon se refiere al Convenio 169, quien reconoce los derechos de los pueblos indígenas, exponiendo la definición del concepto pueblo en el artículo1: “cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional”.

Según explica, el Convenio reconoce a los pueblos como entidades sociales que tienen su propia identidad y características, diferentes a las demás; en virtud de ello, los Estados hoy tiene un instrumento que ampara las decisiones propias de los indígenas. Aplicadas al contexto de la crisis, las comunidades tienen derechos a usar sus propias maneras de protegerse contra la pandemia.

“El Convenio también reconoce la cultura propia, valorando la enseñanza de las tradiciones y lengua indígena a los niños/as de los pueblos interesados (Articulo 28), y el uso de la medicina propia, prácticas curativas y medicamentos tradicionales (articulo 25). En otros artículos se refiere a que los derechos deben ser gozados y ejercidos en condiciones de igualdad y no discriminación (artículos 2.1, 2.2, 3, 4.3, 33.1)”, precisó.

Y explicó: “Siendo así, los dirigentes que plantean el resguardo de su población aplicando el Convenio 169, están en su derecho usar las medidas de reguardo conforme a su cultura, a su forma de organización; este manejo depende única y exclusivamente de la capacidad de organización social; a modo de ejemplo el Alcalde Millabur activó esta modalidad para impedir el flujo de gente externa a su comuna en la cuarentena, tal como consignó Biobio Chile el 4 de abril en su web y actualmente es una zona sin COVID 19. Lamentablemente, otros intentos de autocontrol del territorio han sido reprimidos”.

Para la académica, un problema adicional es que el Convenio 169 en Chile ha sido “mutilado” por acción del gobierno-estado, con el Reglamento 125 que limita el derecho a consulta de los pueblos (Artículo 6) y en que en la práctica ha significado consultar a los indígenas para después imponer la decisión del gobierno, vulnerando el derecho a consulta establecido en el mismo Convenio.

“Pero más allá del convenio 169, es la Declaración de la ONU de los Derechos de los pueblos indígenas el instrumento que reconoce el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas, según el cual los pueblos son libres de determinar su futuro, de elegir la forma como gobernarse; sin embargo, este instrumento no es vinculante para el gobierno de Chile”, dijo.

Y finalizó: “Junto a estos instrumentos, hay comunidades que no han renunciado a su gobernanza, mantienen formas de control territorial y comunitario, ello es parte de los derechos que tienen los pueblos indígenas, reconocidos o no por el gobierno; son los derechos que nos constituyen como pueblos y ejercerlos depende de la fuerza organizativa y de madurez del movimiento social, el que no se ha detenido en la pandemia”.

 

Fuente: Elisa Loncon Antileo

Entrevista: Camila Vásquez

Redacción: Camila Vásquez 

Foto: Área de Comunicaciones