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Valorar lo natural y lo hecho a mano

Nota Prof. Jeannette Pacheco

  • La profesora de Pedagogía en Educación General Básica, nos entrega esta semana una valiosa reflexión sobre valorar las cosas hechas en casas y nos invita retomar estas actividades que antes eran tan cotidianas.

Por Jeannette Pacheco

 Aprender a tejer, bordar, cocinar, coser, pintar sobre telas, sacar moldes, carpintería básica, eran actividades frecuentes que se enseñaban, hace años atrás, en las escuelas. La mayoría de estas eran reforzadas en las casas, ya que muchas mujeres y hombres las habían aprendido y lo traspasaban a sus descendencias. Para algunas personas era la manera de sustentarse económicamente, para otras, era un pasatiempo y otras lo veían como algo básico que se debía saber. Era parte de la enseñanza para la vida.

Sin embargo, las necesidades, los cambios curriculares, las tecnologías y un sin fin de... hicieron que el desarrollo de estas habilidades fuera quedando relegado a la enseñanza en algunos lugares.

Pero, ¿qué sucede cuando no podemos salir a comprar, o no podemos enviar a reparar, o simplemente debemos buscar alternativas a lo que tenemos en casa? Esta pandemia, sin lugar a dudas, nos dejará muchas enseñanzas y reflexiones.

Hoy, nos hemos visto en la necesidad de hacer nuestro pan, de cocinar para nosotras y nuestras familias. Muchas veces tenemos que coser los botones o arreglar algo que ya no podemos simplemente cambiar y desechar.

Para muchas personas esto es muy habitual y no tiene mayor relevancia. Sin embargo, para otras es algo en lo que incursionan por primera vez y esperemos le tomen el gusto a ser los protagonistas de esta nueva independencia. Es hora de volver a valorar lo hecho a mano, la ropa confeccionada por la costurera, los zapatos hechos por un maestro zapatero, los pasteles caseros, el pan amasado, las frutas del campo, las verduras sin pesticidas, los accesorios que se vuelven piezas únicas al ser confeccionados en pequeña producción. Veníamos de comprar lo que no necesitábamos, de lo desechable, de lo que dura un año y se debe renovar, de obtener lo último pues si no, estábamos pasados de moda, de comida envasada, de panes congelados, de verduras y frutas casi plastificadas. Veníamos de una vida rápida y acelerada que nos ganaba en salud y alegrías. ¡Detente!

Eso nos dijo esta pandemia, ¡Detente!, para y mira a tu alrededor. Mira lo que comes. ¿Sabes de dónde salió la comida, las verduras, frutas y granos? Mira la limpieza o suciedad de tu ciudad. ¿Alguna vez miraste al que barre las calles mientras tú botabas y botabas papeles? Mira todo lo que desechas, pues está pasado de moda ¿Sabes cuánta agua se necesita para producir una sola prenda?

Detengámonos, mirémonos, escuchemos lo que estamos sintiendo en estos momentos. Los que pueden quedarse en casa y trabajar desde ahí, los que deben salir a trabajar fuera de casa, los que quedaron sin trabajar, los que siguen estudiando, los que no pudieron seguir estudiando. De todas y todos será la labor de re-construirnos, ojalá de valorar lo natural y lo hecho a mano. Nuestras manos, las manos de otros y otras, las manos de la naturaleza.

Fuente: Jeannette Pacheco

Produccion: Camila Vásquez - César Calquín

Edición: Camila Vásquez - César Calquín

Redacción: Jeannette Pacheco. 

Foto: Área de Comunicaciones.