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Dra. Lorena López sobre el fin de la PSU: “Las comunidades académicas, los establecimientos escolares, las familias y los estudiantes debemos participar en el diseño de un nuevo sistema”

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Por Camila Vásquez

Por primera vez en la historia de la rendición de la Prueba de Selección Universitaria en nuestro país, se suspendió la realización de las pruebas de Matemáticas e Historia, esta última por la filtración del facsímil, que debía llevarse a cabo el martes 7 de enero. La experta en educación superior y académica del Departamento de Educación, Dra. Lorena López, reflexionó al respecto y aseguró: “La solidez de las evidencias mostraba que el término de la PSU, debió haber sido menos dramático; jamás debió ocurrir que nuestros estudiantes pusieran en riesgo su integridad física y emocional porque los organismos responsables no hicieron su tarea de manera oportuna”.

Según la académica, las 16 versiones anteriores que se rindieron de la PSU fueron muy consistentes en mostrar que los resultados obtenidos por los estudiantes están directamente relacionados con su posición social, siendo más evidente en el grupo de estudiantes de establecimientos Técnico Profesional, quienes han demandado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Estado Chileno por esta razón.

“Sumado a esta característica, que se repite año tras año tanto en esta prueba, como en el SIMCE y PISA, existe un cúmulo de informes realizados por expertos nacionales e internacionales que evidenciaban que la prueba no cumplía estándares de predictibilidad y de equidad; dos aspectos centrales a la hora de evaluar la calidad de una prueba de selección universitaria, junto con el uso que se hace de los resultados”, aseguró.

Para ilustrar estas afirmaciones, la directora del programa de Acceso Inclusivo, Equidad y Permanencia (PAIEP) de nuestra Universidad, planteó que son varios los estudios que se pueden visitar, como por ejemplo, el informe que se mantuvo oculto por siete años realizado por Educational Testing Service (ETS, 2005), donde se indicaba claramente los puntos críticos a mejorar: los propósitos y usos de la prueba, los métodos utilizados, la transparencia de información y los resultados por subgrupos. Posteriormente, en el año 2010, otros investigadores pusieron en cuestión, tanto la predicción como la equidad de la prueba (Koljatic, Silva, 2010). Por su parte, en el año 2013, el Informe Pearson, validó nuevamente lo que se venía diciendo respecto a la predictibilidad y de la equidad, junto con el inadecuado uso de los resultados de la prueba para objetivos ajenos a la selección (Pearson, 2013). Más próximos en el tiempo, en el año 2018, nuevamente una comisión de expertos informó que la prueba debe cambiarse en aspectos centrales, que comprometen la capacidad predictiva y la equidad, a la vez de advertir de inadecuados usos adicionales (CRUCH, 2018).

¿Fin de la PSU?

Tras un llamado de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) a boicotear el proceso por considerar que promueve la educación de mercado y perpetra la desigualdad social y cumplir con su cometido, hubo un total de 39.907 personas que no rindieron el examen de Lenguaje y Matemática. En Ciencias, 34.618 personas se vieron afectadas, y en Historia, 202.461.

Bajo este contexto, el vicepresidente del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch), Aldo Valle, confesó que están recogiendo las críticas de los estudiantes y aseguró que esta podría ser la última PSU como se le conoce.

Frente a esto, la Dra. López, aseguró que es necesario reconocer que aplazar la prueba no respondía al problema, puesto que no se puede resolver en breve tiempo, lo que no se ha resuelto en todos estos años.

“Las observaciones y recomendaciones que distintos expertos han generado en estos años de funcionamiento de la PSU junto con la nueva Ley de Educación Superior, entrada en vigencia el año 2018, que en su articulado indica que se propiciará un Sistema de Acceso objetivo y transparente a la Educación Superior, el que deberá considerar, entre otros, la diversidad de talentos, capacidades o trayectorias previas de los estudiantes, lleva a concluir que la PSU, tal como la conocemos, no debiera aplicarse más”, sentenció.

Sin embargo, asegura que el término de la PSU debió haber sido menos dramático, teniendo en cuenta la solidez de las evidencias, porque “jamás debió ocurrir que nuestros estudiantes pusieran en riesgo su integridad física y emocional porque los organismos responsables no hicieron su tarea de manera oportuna. Son ellos quienes no cumplieron su obligación y están al debe con la sociedad en su conjunto”, dijo.

Y concluyó: “Sería deseable que las comunidades académicas, los establecimientos escolares, las familias, y por supuesto, los estudiantes, tuviéramos una real participación en el diseño de un nuevo sistema. Completamente fuera de lo deseable sería que nos “enteráramos por la prensa” de los cambios”.

El Cruch decidirá este jueves qué ocurrirá con quienes no pudieron rendir las pruebas. Sobre esta última, los rectores analizaban la posibilidad de eliminarla del proceso, ya que para aplicarla es necesario contratar a cerca de 20 mil personas para que la tomen, y buscar locales idóneos para ello, por lo que su rendición incluso se podría aplazar hasta marzo.

En cambio, de ser eliminada, se barajaban dos posibles opciones: que las universidades eliminen la ponderación de este test en sus procesos de admisión y se exijan solo las otras PSU, más las notas y el ranking escolar, o que a las notas de enseñanza media de Lenguaje o Historia se les asigne un puntaje para reemplazar a este test.