Dr. Juan Silva analiza el uso de celulares en el aula y la encuesta pública realizada por el Mineduc

Juan Silva Pulso

 

 

 

 

 

 

 

Por Camila Vásquez 

El académico del Departamento de Educación y director del Centro de Investigación e Innovación en Educación y Tecnología de la Información y la Comunicación (CIIET) de nuestra universidad, participó en el programa El pulso de la tarde en Radio Madero para tratar el uso de las tecnologías en la educación y la reciente Consulta Nacional Apoderados y Docentes sobre el uso de celulares en los colegios, impulsada por el Ministerio de Educación.

Ciberacoso

Uno de los temas preocupantes dentro de los colegios es el ciberacoso y la relación que tendría con el uso de celulares.

Frente a esto, el experto en TICS aseguró que “la tecnología es una expansión de los elementos que se están desarrollando entre los jóvenes. Es difícil que una persona se vuelva a acosadora solo por tener un celular, la persona ya tiene estas conductas y el celular las potencia, que es diferente. La escuela se debe preocupar en evitar las conductas de bullying, porque no se resuelve con prohibir el celular en la sala. Si bien el celular es la herramienta por lo cual se expresa, no ataca la raíz del problema”.

Para el profesor Silva y dada la tasa de uso de tecnología en Chile, en el que un 80% de la población está relacionada con ella, es una de las razones de por qué los padres les entregan un celular a sus hijos, los que terminan llevando a las escuelas.

Es así como lo ratifica un estudio realizado por Digital VTR Internet Segura en 2018, en el que se asegura que el 70 % de los niños menores de 10 años tiene dispositivo móvil y lo usa en el colegio. “Los padres que le compran celulares a sus hijos y los mandan con ellos al colegio, argumentan que lo hacen para comunicarse y tener un control sobre el niño. Ahora los padres sienten que los niños deben tener un celular, pero después se le transfiere la responsabilidad a la escuela de cómo ese celular se usa en la escuela. La génesis de este problema es por qué los niños empezaron a ir con celulares al colegio, pese a que yo creo que no es un problema”, aseguró.

Y agregó: “La solución pasa por un trabajo en conjunto por la familia y los profesores, hay que educar en el uso de los celulares con la familia y la escuela. No sirve que la escuela forme en este tema y que los padres estén pegados todo el día en el teléfono y no eduquen con el ejemplo. O que el profesor conteste los whatsaap mientras hace clases”.

Los chilenos utilizan internet desde un dispositivo móvil un promedio de 37 horas a la semana, aumentando a 40, en la población que va desde los 18 a los 34 años, según el estudio realizado por eMarketer. Asimismo, revela que el 70% de la población del país utiliza internet desde un teléfono móvil, esto se traduce que hay cerca de 8 millones de teléfonos inteligentes.

Consulta nacional

El Ministerio de Educación hizo un llamado para responder a la Consulta Nacional apoderados y docentes sobre el uso de celulares en los colegios y trata de recoger información acerca de qué que piensan los padres, los profesores y otros sobre este tema.

Al respecto el Dr. Silva criticó la estructura de la consulta, ya que cuando él accedió al sitio se podía contestar varias veces, sin ningún control. “Yo la contesté el sábado y podía seguir haciéndolo las veces que fuera, por eso creo que estadísticamente vale cero. Esto debería haber sido enviado por correo o poder contestar solo una vez”.

Además, agregó que “La ministra Cubillos ha levantado temas noticiosos como aula segura y selección. Levanta proyectos y le van mal, por eso ahora es tiempo de levantar lo de los celulares, porque sabe que le llega a cierta parte del público, sabe que políticamente a la población le hace sentido, sobre todo la más partidaria a restringir y limitar. La discusión es más política que técnica”.

El celular en la sala

Para el experto en TIC y educación, la presencia de celulares en la sala de clase es positivo si es utilizado como una herramienta que potencie los aprendizajes. “Este tipo de tecnología puede hacer más atractivos los contenidos, más pertinentes e involucrar más los chicos en las materias”, afirmó.

Y agregó: “Un ejemplo práctico, desde los profesores, es acortar los tiempos en que revisan pruebas. Qué pasa cuando hago la prueba en un formato para que lo respondan en el celular. Tengo la prueba, de selección múltiple, revisada y el tiempo que me queda invertirlo en mejoras”.

Otro ejemplo es en la Universidad: “Al principio de la clase generas una instancia de discusión, por ejemplo, votar a través del celular. Les das la posibilidad de usarlo al principio y bajas la ansiedad. Además, se puede usar para buscar información, para complementar, porque actualmente existen aplicaciones específicas para trabajar, como de historia o sobre el abecedario”, dijo.

“El problema que hay es que la escuela no sabe cómo hacerlo, los profesores no se han formado, el ministerio tampoco se interesa en formarlos y eso no va a resolver el problema. La solución más simple es sacar el celular de la sala de clase”, afirmó.

Según el Dr. Silva el Mineduc cae en muchas contradicciones respecto al tema, ya que “por un lado promueve un programa que se llama pensamiento computacional, que busca que los chiquillos aprendan a programar y se involucren en el tema de las tecnologías y por otro lado quieren evitar el uso de los celulares. Entonces es prohibir algo que se está desarrollando”, afirmó.

Asimismo, destacó la importancia de aprovechar el recurso y de informarse sobre su uso. “En las escuelas públicas los laboratorios son muy escasos y no todos tienen acceso. Este es un laboratorio en la sala y no requiere invertir, lo único un buen wifi y conexión”, dijo.

Y destacó: “El uso técnico tiene que ver con el tema ético y de seguridad, eso hay que trabajarlo en la escuela, con los apoderados. No puedo publicar fotos en la web, no puedo hacer ciberbullying. A veces lo hacen sin pensar en las consecuencias, porque existe una dimensión pedagógica, otra técnica y otra que tiene que ver con el tema ético y de seguridad, esa dimensión es valórica y la tiene que trabajar el colegio en las reuniones de apoderados”.