Dra. Sylvia Contreras en seminario sobre enfoque de género: “proponer una educación no sexista también debe aportar a una justicia social”

Elegida Sylvia Contreras Género

Por César Calquín

La académica del Departamento de Educación, experta en educación no sexista y diversidad de género, Sylvia Contreras, participó en el Seminario-Taller “Docencia universitaria con enfoque de género”, organizado por las facultades de Humanidades, Química y Biología, Ciencia, Ciencias Médicas, la Unidad de Innovación Educativa y la Dirección de Género, Diversidad y Equidad.

En la actividad, además participaron Carol Joglar, de la Facultad de Química y Biología, Amaya Pavez, de Ciencias Médicas, Camila Llanza, como representante de la FEUSACH y Andrea Hurtado de la Dirección de Género de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio (VIME).

En la oportunidad, la Dra. Contreras destacó el trabajo realizado por nuestra unidad en la elaboración y posterior proposición a la Dirección de Género de orientaciones pedagógicas para una educación no sexista y de la realización de un curso online para prácticas docentes universitarias con enfoque de género.

En esta presentación recojo algunos fragmentos de reflexiones de académicas y académicos que realizaron el curso online, porque me interpelan algunos elementos que aquí nosotros hemos mencionado, como el tema de la igualdad. Además, me parece un tema interesante el cómo estamos entendiendo esta igualdad”

Por otra parte, se refirió a los cambios que se han apreciado a raíz de estos debates. “El tema de apelar a otras masculinidades, empezar a usar el concepto de todes, está incluido, independiente de las incitativas en cuanto a la complejidad que tiene este tema, hay ciertos cambios, hay elementos que se van incorporando”.

Justicia Social

Cuando se piensa en un tema como este, se piensa como elemento central en conceptos como la justicia social, reflexionó la académica. “Cuando nos referimos a docencia, implica preguntarse el por qué, el para qué y el cómo de la educación, involucrando el conocimiento, los ideales y las técnicas con las que desarrollan los procesos de la enseñanza del aprendizaje”. Ineludiblemente está intersectada por discursos potentes como la igualdad de oportunidades versus la igualdad de posiciones, en el marco de una necro política, que cobra singularidad en la docencia universitaria con enfoque de género.

Exposición Sylvia Contreras

“En este marco, lo que quiero compartir es la respuesta a las preguntas planteadas. Propongo que el para qué nos remite a la justicia social, especialmente cuando demandamos una educación con enfoque de género o no sexista. Y el cómo es obviamente reduciendo las desigualdades, pero me pregunto si es posible aquello cuando constatamos que seguimos habitando un relato que da cuenta de una sociedad que lucha contra las discriminaciones, en función de los méritos personales, en otras palabras, en el paradigma de la igualdad de oportunidades”.

Igualdad de posiciones

La profesora plantea que, en la educación, en sus distintos ámbitos y contextos, se configura en entregar herramientas que posibilitan a cada cual acceder a posiciones de desigualad, como resultado de una competencia equitativa en la que mujeres y hombres se enfrentan para ocupar puestos sociales jerarquizados, propio del paradigma de la igualdad de oportunidades tal como plantea Dubet (2006).

“Seguimos persistiendo en un discurso de esfuerzo y el mérito personal que no permite cuestionarse la desigualdad de las posiciones que estamos instalando y promoviendo”, complementó.

Propone "que la persistencia en una educación sexista es posible porque se sigue insistiendo en una sociedad en que la cuestión central no es cuestionsr la diferencia en las posiciones que nos asignan y/o ocupamos. En que las cualidades de la educación se construyen en la premisa que se puede ocuap cualquier posición en función de un principio meritocrático". 

Que se materializa en políticas en que no es lo mismo fortalecer el acceso y persistencia de la mujer a diversas carreras en la universidad, que ayudar a aquellas que tienen mérito.

Es por ello que el hecho de proponer una educación no sexista, también debe aportar a una justicia social pensada en la igualdad de posiciones, porque crea un sistema de deudas y derechos que lleve a subrayar lo que tenemos en común más que lo que nos distingue, y en ese sentido, refuerza la solidaridad.

Especialmente cuando existe una proclamación de la cosificación, entendido como el devenir objeto del ser humano o en la subordinación de cada cosa en una lógica impersonal y de reino del cálculo. Lo que nos puede llevar a que la racionalidad propia de la vida pase necesariamente por la muerte del otro”.

Para concluir, la Dra. Contreras señaló que “hay que cuidar que nuestra acción pedagógica acompañe al otre en tener la capacidad de superar y abandonar relatos que señalen de quién tiene importancia y quién no la tiene, quién está desprovisto de valor y puede ser fácilmente sustituible y quién no, pareciendo que para esta intención el mérito es la categoría que nos seduce a recrear una necro política distanciándonos de la posibilidad de avanzar en justicia social”.

“Si seguimos insistiendo en el paradigma de la igualdad de oportunidades no vamos a poder avanzar en una educación no sexista, porque debemos, desde el aporte del feminismo, derrocar la idea de que existir consiste precisamente en la posibilidad de estar aquí y ocupar la posición cuando el otro no esté”, puntualizó.