Jonel Elusme, estudiante de Pedagogía en Educación General Básica: “mi sueño es ver una América más educada”

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Por César Calquín

Jonel Elusme es un joven haitiano de 30 años, que, como muchos de sus compatriotas, llegó a nuestro país en busca de mejores oportunidades, que lamentablemente no pudo encontrar en su país natal, sumido por la crisis económica y por la corrupción de su gobierno. Hoy, como alumno de la carrera Pedagogía en Educación General Básica de nuestra Casa de Estudios busca una oportunidad en un país ajeno y muy diferente a Haití.

Llegó a nuestro país el año 2016 y recuerda el día de su arribo a Chile: “era un día sábado, 16 de septiembre de 2016. Tengo un amigo acá en Chile que me recomendó a otro amigo. Esta persona me fue a buscar al aeropuerto y me dejó en una habitación, solo. Yo no tenía a nadie acá en Chile, pero sabía que si venía podría encontrar apoyo”.

 En nuestro país, la iglesia fue clave para encontrarle un hogar a Jonel, quien de inmediato se sintió parte de los religiosos y vieron en él una persona diferente: “mi amigo me acercó a la iglesia, donde me encontré con mi familia, porque todos los cristianos somos familia en Jesús. De ahí empecé a conversar con distintos hermanos que me fueron incluyendo en distintas actividades de la Iglesia y me pidieron predicar, que es algo que me gusta hacer y ahí me fui involucrando de a poco en esta sociedad” señala.

Como él mismo indica, de a poco fue formando parte de este país, proceso no exento de problemas, ya que como la mayoría de los haitianos que llegan a Chile, desconocía el idioma y sufrió con las inclemencias del frío invierno capitalino. Afortunadamente, estuvo tres años en República Dominicana, donde estudió tres años de pedagogía, lo que facilitó su acercamiento al castellano. Sin embargo, el destino diría que Jonel tendría que abandonar sus estudios, ya que la universidad donde asistió no contaba con convenios internacionales, por lo que decidió probar suerte en Chile.

A su llegada a nuestro país, encontró trabajo en el Cesfam de Renca, donde se desempeña hasta el día de hoy como traductor para sus hermanos haitianos: “trabajo en la Municipalidad de Renca, en la corporación, en salud y educación, como traductor de creole a castellano, porque hay varios compatriotas que no entienden las indicaciones de los paramédicos y con mi trabajo les facilito la labor”.

“A los haitianos les cuesta entender y hablar castellano, porque el creole es muy fácil, pero el castellano es un idioma en el que hay que respetar lo esquemático y lo gramático. Por esta razón les cuesta defenderse en cualquier parte, en la calle o en el lugar de trabajo. Es por esto que queremos, con un grupo de haitianos que estamos acá, en el futuro poder orientar a los demás haitianos a través de una fundación”.

Como muchos de sus compatriotas que han optado por venir en la búsqueda de mejores horizontes, Jonel cuenta su experiencia de vivir en Chile, de cómo ha sido trabajar y estudiar en un país lejano y diferente al suyo: “la universidad y el diario vivir son lugares diferentes: la universidad es un centro educativo, me he sentido súper bien, tanto mis profesores como mis compañeros me han apoyado mucho. Pero en el diario vivir, afuera, es totalmente diferente, como hace poco tiempo los inmigrantes, especialmente de Haití han llegado acá, los chilenos aún no se acostumbran a la gente que viene de afuera, especialmente de mi país y particularmente con los de mi color de piel. Recién se están empezando a adaptar a las personas de otro color”.

Ya establecido en Santiago, Jonel no quiso dejar pasar la oportunidad de cumplir su sueño: ser profesor, por lo que comenzó a hacer las averiguaciones correspondientes para entrar a una universidad, camino que finalmente lo trajo a la Usach.

“Vine a la Universidad a investigar cómo era el proceso de admisión. Antes fui a postular a otra universidad, pero no tenía relación internacional, por lo que no me aceptaron. Es por eso que me fui a la Vicerrectoría de Admisión de la Usach, donde me solicitaron los documentos de mis estudios en República Dominicana y como tengo a mi hermano allá, él me los envió”, manifiesta Jonel, sobre sus acercamientos a nuestro Plantel.

Ya formando parte de nuestra Casa de Estudios, Jonel cuenta cómo fue materializando el sueño de ser profesor, vinculado a una historia personal y a un anhelo global: “mis padres tenían una casa en el campo, donde crecieron juntos, lamentablemente mi mamá, que tiene 56 años, no sabe leer y le costaba mucho orientarme en los trabajos de la escuela. Yo me sentía diferente a los compañeros, porque los otros padres sabían leer. Es por esta razón que uno de mis anhelos es ayudar a todas las personas que no saben leer para poder contribuir a tener una América más educada”.

Con un presente auspicioso, con trabajo y estudios en un país lejano al suyo, Jonel Elusme busca un futuro esperanzador, tanto para él como para una América Latina, que sin duda alguna necesita de personas con sueños como los de Jonel.