Jefatura de carrera de EGB organiza jornadas reflexivas en torno a la supervisión de las prácticas profesionales

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Por Camila Vásquez 

Se realizaron en dos instancias, una el martes 2 y la otra el viernes 5 de enero. Su objetivo fue generar un trabajo de reflexión, análisis y diseño de las prácticas profesionales de EGB, en las que se estudiaron los reglamentos y evaluaciones, además de analizar la manera en que se está llevando a cabo esta supervisión.

En la primera jornada, la jefa de carrera de Pedagogía en Educación General Básica, Dra. Catherine Flores, se reunió con los supervisores de práctica pertenecientes al área para analizar los documentos que ahora forman parte de la política pública, los estándares de la pedagogía básica, el marco para la buena enseñanza y los nuevos estándares de acreditación de la CNA.

“Tomando esos instrumentos conversamos acerca de cómo se puede hacer un rediseño de las prácticas en términos del número de prácticas, cuándo debieran comenzar y qué proporción del programa formativo debiera ocupar la parte del componente práctico”, dijo la académica Flores.

La propuesta incluye ampliar el número de prácticas, además de rediseñarlas y generar una progresión del desarrollo del estudiante en práctica.

“Lo que se trabajó no solo se refiere al contenido programático de cada una de estas prácticas, sino que también la organización y articulación de las prácticas desde la perspectiva del desarrollo profesional de los profesores en formación y como tanto las actividades como los instumentos e instancias de evaluación dan cuenta de esta progresión”, indicó.

Alto nivel de reflexión

Durante la segunda jornada se hizo una revisión de los instrumentos que se utilizarán para evaluar. “La reflexión se basó en establecer qué tipo de evidencia debiera recoger la supervisión para determinar que un profesor en formación ha progresado, o si ha aprobado o no la práctica”, dijo la jefa de carrera.

Según la académica Flores, bajo ese contexto surgieron un mayor número de evidencias de las que actualmente se tiene, por ejemplo, se diagnosticó que si bien existe un amplio uso de rúbricas, hay poco uso de observaciones o  evidencias auténticas que dieran cuenta del desarrollo de una clase, como saber cuánto aprendieron los estudiantes del curso en el que el profesor en formación realizó su clase.

“El aprendizaje de los estudiantes de los centros también debe considerarse, por lo tanto, la evidencia que se recoge es fundamental para conocer el nivel eficacacia en la realización de una clase de nuestros profesores en formación”, aseguró.  

Ya que se trata de un trabajo paralelo al rediseño curricular, muchos de los resultados obtenidos en estas jornadas se integrarán en dicho proceso, sin embargo, la idea de la jefatura es incorporar algunas iniciativas preliminares para que los estudiantes actuales sean parte de las propuestas planteadas con los supervisores de las prácticas.

“El nivel de reflexión que se tuvo fue muy importante. Se aceptaron las nuevas ideas e ir descubriendo que se puede hacer mucho más de lo que se realiza hoy.  Ha sido una jornada fructífera en el sentido de mirar la práctica desde otra perspectiva. Destaco la disposición de los profesores a los cambios, a mirar cómo evaluamos, cómo conservamos lo bueno y mejoramos los procesos para ir avanzando aún más”, indicó.

Respecto al equipo, la académica también enfatizó en la preparación de los profesionales a cargo de las supervisiones. “Se trata de un equipo altamente calificado en distintas áreas de la educación, todos cuentan con grado de magister, incluso algunos están estudiando doctorado, por lo tanto, son profesionales que tienen mucho que aportar en las diversas áreas de trabajo dentro de la supervisión”, concluyó.