• proyecto formacion ciudadana
  • concurso 2017
  • magister educacion
  • diplomados educacion
  • Departamento de Educación lanza segunda versión de Fondos de Apoyo a la Investigación

Académico español: "el papel de los profesores y la escuela es clave en la formación ciudadana"

DSCN3544 1

Por Marco Fajardo

El profesor Joan Pagès, de la Universidad Autónoma de Barcelona, será uno de los oradores en el seminario de formación ciudadana del Departamento de Educación que se realizará el próximo jueves 23 de noviembre. Las inscripciones para el evento están abiertas.

El seminario de difusión "Proyecto de innovación pedagógica en formación ciudadana para la escuela básica" se celebrará de 8:30 a 12:30 horas en el Hotel San Francisco (Alameda 816, Metro U. de Chile), con el fin de analizar el proyecto realizado por el Departamento de Educación, el Mineduc, profesores de nivel primario y jefes de UTP de escuelas municipales en Quinta Normal y Maipú.

Entre los expositores estarán Rebeca Portales, del Ministerio de Educación, y el profesor Jaime Retamal, del Departamento de Educación. Como moderador oficiará el profesor Daniel Ríos, director del Proyecto de Formación Ciudadana.

Larga trayectoria

Pagès es un profesional en Filosofía y Letras, con énfasis en Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Barcelona y doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

En la actualidad es profesor catedrático en Didáctica de las Ciencias Sociales (DCS) de la misma universidad. Durante aproximadamente 40 años de actividad profesional, que comenzaron siendo profesor en la enseñanza obligatoria, a través de sus investigaciones y publicaciones ha abordado temas medulares del área.

Entre otros, estos son la formación inicial del profesorado, el aprendizaje de categorías centrales de la Historia y la Educación para la Ciudadanía, los textos escolares y un largo etcétera.

Escuela y democracia

Respecto a su visita a Chile, el docente adelanta que su trabajo consistirá en asesorar y valorar el trabajo de innovación hecho por algunas escuelas bajo la orientación del Departamento de Educación de la U. de Santiago.

"Me parece que se ha hecho un trabajo excelente. Es fundamental la relación entre la Universidad y las escuelas si queremos innovar las prácticas y formar una ciudadanía que use los saberes para mejorar su vida y la de sus conciudadanos. Y también es clave que los Ministerios de Educación –en su caso el Mineduc- no cambien el currículo desde arriba pensando que un cambio de los documentos, de los programas, supondrá un cambio de las prácticas. Esto no ha sido ni es así. Ni lo será en el futuro. El Ministerio puede sugerir el cambio, puede incentivarlo pero el cambio depende en última instancia de quienes han de gestionarlo y llevarlo a la práctica, es decir de los y de las docentes. La Universidad –y creo que es lo que ha hecho la USACH- puede mediar en este cambio apoyando al profesorado en estrategias, en materiales, en todo tipo de acciones que no conviertan la innovación y el cambio en una rutina más sino en una oportunidad para acercar los saberes a la vida y garantizar el desarrollo profesional de los y de las docentes".

En ese sentido, "intentaré interpretar el trabajo realizado a fin de destacar sus puntos fuertes y, si ha lugar, también sus debilidades con la intención de reafirmar la importancia que tiene y ha de tener la formación ciudadana en las escuelas", señala.

"Es fundamental comprender que las escuelas preparan a las jóvenes generaciones, en primer lugar, para ejercer la ciudadanía. Y una ciudadanía democrática. También pueden poner las bases para la inserción en el mundo laboral, cultural, social, etc… pero sobre todo forman a hombres y a mujeres para asumir su ciudadanía y aprender a convivir democráticamente con los demás".

Para este catedrático, la escuela es un excelente espacio de convivencia democrática pero ha de saber resituar su función a la luz de los cambios que ha sufrido el mundo desde finales del siglo XX y ha de dejar atrás aquella concepción de una educación basada en la reproducción de unos saberes que nunca utilizabas en tu vida cotidiana.

Los desafíos de la formación ciudadana

¿Cuál es la importancia y los desafíos de la formación ciudadana, hoy en día?

"No se nace ciudadano o ciudadana", responde el académico. "Nos hacemos ciudadanos y ciudadanas en nuestros contextos de vida, en nuestros micromundos. Y la escuela es un micro-mundo importante".

"Es el primer espacio de socialización, de convivencia entre pares. En la escuela se ponen las bases para 'pensar, sentir y actuar' como miembro de una comunidad", destaca.

Para este profesor, en un mundo globalizado como el nuestro, en un mundo en el que la información es ya una parte fundamental de nosotros mismos y en el que tomamos continuas decisiones como trabajadoras, como consumidores, como miembros de la sociedad, conviene enseñar y aprender a participar con conocimiento de causa en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida.

"Conviene ayudar a los niños y a los jóvenes a ordenar sus cabezas para seguir aprendiendo y para desarrollar un pensamiento autónomo, crítico y creativo, que les aleje de las intenciones existentes de quienes abogan por un pensamiento único", dice.

"Los desafíos de la formación ciudadana hoy en cualquier lugar del mundo deben dirigirse a la formación de personas libres y solidarias capaces de protagonizar un futuro en paz y con justicia social con los demás, con las otras personas y con los otros pueblos y culturas. El planeta tierra es cada vez más pequeño y nada de lo que ocurre en cualquier lugar nos es ajeno".

Ciudadanía y democracia

Este especialista ha dedicado gran parte de su quehacer a la reflexión sobre la relación entre formación ciudadana y democracia.

"El concepto de ciudadanía tal como lo pensamos hoy está estrechamente vinculado a la democracia", asegura. "Ciertamente como que la democracia es pluralidad, hay distintas concepciones de lo que es la ciudadanía y, en particular, de cómo ha de ser el ciudadano o la ciudadana que queremos formar. La democracia no puede de ninguna manera imponer un modelo de ciudadanía único y excluyente".

"En una democracia se puede ser ciudadano o ciudadana de muchas maneras. Como se puede ser hombre o mujer de muchas maneras. Y nadie puede imponer una por encima de las otras. Hay que consensuar una reglas de juego –que, por regla general, derivan de los Derechos humanos pero también de los derechos de tercera generación- que permitan a cada hombre o mujer decidir libremente cuál ha de ser su identidad ciudadana y, a la vez, que permitan convivir en paz con los demás", dice.

Educación y crisis democrática

¿Cómo puede contribuir la formación ciudadana a revertir la crisis de representación política que vive la democracia occidental?

"La democracia es, hoy por hoy, el mejor sistema político y social para la convivencia pacífica y ordenada de la ciudadanía", contesta. "No es una meta, sino más bien un camino en cuyo final se halla la utopía soñada. No es camino perfecto".

"No es una autopista de pago por la que se puede transitar sin problemas. Es un camino que hemos de recorrer a diario y para el que debemos disponer de unas reglas para garantizar la convivencia y los derechos de todo el mundo. Es un camino que hemos de saber recorrer sin contradicciones. Haciendo lo que pensamos, pensando lo que hacemos. Es decir, buscando la coherencia entre nuestras ideas y nuestras acciones y no dejándonos llevar por la última moda o por la última información que nos llega sin contrastarla".

En ese sentido, a su juicio, la formación ciudadana puede revertir la crisis de representación "aunque no me atrevo a afirmar que esta sea una tarea fundamental de la escuela".

"Sí es una tarea de la escuela que puede ayudar a ello, enseñar para que nuestro alumnado piense, desarrolle su pensamiento social, político, histórico y aprenda a pensar de manera libre, a argumentar y a emitir juicios de manera razonada, para que sepa distinguir hechos de opiniones, verdades de falsedades, para que denuncie los estereotipos, la discriminación de las mujeres, de los niños y niñas, de las minorías étnicas, sexuales, religiosas, la pobreza y el hambre, el recurso a la violencia a la hora de solucionar conflictos, etc…"

Pagés apunta a que eso es importante "para que no se crea todo lo que les llega a través de las redes sociales, de internet o de los medios de comunicación. Para que aprenda a escuchar y a defender sus ideas con argumentos. En definitiva para que aprenda a participar activamente en la construcción de su mundo y del mundo con los demás. Para que la polis sea el resultado de lo que quieran sus habitantes, los y las auténticas políticas".

El papel de los profesores y la escuela

Pagés además resalta el papel de los profesores y la escuela en la formación ciudadana.

"Es clave. Nadie cambia su práctica sino quiere cambiarla. Y los responsables de los cambios de la práctica son, sin duda, los y las docentes", afirma.

"Son quienes conocen al alumnado, quienes pueden tomar decisiones sobre aquello que pueden y han de aprender sus alumnos y sus alumnas. Son quienes ayudaran a los y a las jóvenes a querer participar en la aventura del saber, quienes les predispondrán para apoderarse de la cultura socialmente e históricamente construida y les enseñaran cómo se puede aplicar en su contexto y en su vida. La ciudadanía y la democracia se enseñan pero fundamentalmente se practican. No podemos predicar la democracia pero no practicarla. La coherencia del profesorado es clave en la formación ciudadana de su alumnado".

A esto hay que agregar el rol que cumplen las universidades en la formación ciudadana en el marco de la formación de profesores.

"La formación inicial y la formación continua del profesorado son claves ante cualquier cambio curricular, ante cualquier innovación y ante la posibilidad de investigar el impacto real de los cambios para ayudar con conocimiento de causa al profesorado que quiere innovar. Y esto es válido tanto para la educación para la ciudadanía como para cualquier disciplina escolar que pretenda cambiar".

Pagés destaca que la formación ciudadana no es patrimonio de ninguna ciencia ni de ninguna disciplina específica.

"Es un conocimiento transversal que debería formar parte del conocimiento profesional de cualquier docente y que debería presidir el proyecto educativo del centro. Pero, además, puede generar enfoques distintos de las disciplinas e incluso, en última instancia, puede generar una disciplina ad hoc centrada en determinados conocimientos y en determinadas habilidades y capacidades. No siempre ha sido fácil lograr consensos en la Universidad –ni allá, ni acá- para intentar un proyecto en común que tenga como bandera la formación de unos y de unas docentes que tengan a la ciudadanía como fin último de sus enseñanzas, más allá de los saberes en los que cada docente universitario se ha especializado".